La puerta del ascensor se abrió y Enrique salió. Sus pasos parecían un poco despreocupados al principio, pero se hicieron más rápidos y sólo se detuvieron cuando estuvo en el espacio de oficinas. Sus ojos escudriñaron el entorno en busca de alguna señal de ella, pero no pudo divisar ninguna. No estaba en su escritorio y su bolso había desaparecido.
Esperaré tu regreso.
Recordó sus palabras exactas y un leve suspiro escapó de sus labios. Se sintió un poco decepcionado. Aquellas palabras suyas le