Mundo ficciónIniciar sesiónLos rituales de poder no perdonan interrupciones; el precio de parar a mitad es siempre mayor que el de completar.
El dolor me atravesó como un rayo de fuego líquido, tan súbito y feroz que mis piernas cedieron. Caí de rodillas sobre el suelo de obsidiana del Inframundo, jadeando mientras una agonía que no era mía me desgarraba desde dentro. El vínculo que me conectaba con Damián se había convertido en un cable de alta tensión, transmitiendo cada convulsión, cada latido errático de su corazón que se detenía y volvía a arrancar.
No, no, no.
A través de la conexión empática que nos unía, pude ver fragmentos borrosos: el palacio, las piedras familiares del suelo de mi habitación, y Damián... Damián convulsionando violentamente mientras Javier se inclinaba sobre él con las manos brillando de magia curativa.<







