Mundo de ficçãoIniciar sessãoCuando tu esposo prefiere que mueras para recuperar a quien fuiste, cada día de existencia es insulto a su amor y prueba de tu egoísmo por querer vivir.
La luz del amanecer entraba por las ventanas emplomadas, tiñendo todo de un rojo que me recordaba a la sangre. Me quedé sentada en el borde de la cama, observando cómo Damián dormía. Su rostro estaba tranquilo por primera vez desde que había regresado de la muerte, y me pregunt&ea







