Mundo de ficçãoIniciar sessãoLlorar a alguien que técnicamente sigue viva pero fundamentalmente dejó de existir es duelo que no tiene rituales porque la muerte y la transformación se confunden en crueldad única.
El palacio olía a muerte y victoria. Una combinación nauseabunda que se pegaba a la piel, que impregnaba cada piedra centenaria, que hacía que respirar fuera un acto de voluntad consciente. Regresamos como ejército fantasma: cuerpos que caminaban porq







