Mundo ficciónIniciar sesiónCuando amamantar a tus hijos se convierte en donación de sangre forzada, la maternidad cruza de sacrificio a martirio.
El dolor llegó primero como un pinchazo agudo, luego como fuego líquido que se extendió por todo mi pecho. Miré hacia abajo y vi la sangre: roja, brillante, imposible de ignorar. El bebé de ojos rojos —Caos, me obligué a pensar, necesitaba nombrarlo de alguna forma— había cerrado sus diminutas mand&iac







