Mundo ficciónIniciar sesiónCuando tus recién nacidos emergen con ojos antiguos y manos que brillan con magia de destrucción, cada llanto es declaración de guerra.
Excepto que no hubo llanto.
El primer bebé salió en un silencio que heló la sangre en mis venas. Selene lo recibió con manos expertas, pero su expresión cambió inmediatamente. No era la mirada de alivio o satisfacción profesional que esperaba ver. Era horror puro.
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