Reuní todas mis fuerzas y le di con el codo en el costado derecho, logrando que me soltara.
—¿¡Qué mierd* te pasa!? —preguntó de forma exclamativa mientras agarraba su costilla con una expresión de dolor.
—¿¡Qué te pasa a tí!? ¡No vine aquí para acostarme contigo! —aclaré con firmeza. —Vine porque quería que habláramos sin tener miedo a que nos escucharán —agregué. Lucas me mira completamente enojado mientras lo miro igual, y sin darle tiempo de reaccionar me acerco a él y le planto una fuerte