Mientras Ricardo y Bianca disfrutaban de estar juntos, decididos a no pasar el resto de la noche escondidos dentro del cuarto de ese hotel, aunque esa habitación, tenia las mejores comodidades habidas y por haber, ella creyó que estar en compañía de otros, la iba a mantener lejos de la tentación de estar toda la noche metida entre la sabanas con aquel hombre, del que se había enamorado perdidamente.
Agarrados de la mano como dos adolescentes, salieron de aquel cuarto, Ricardo miró a su costado