Ricardo dejó al instante la oficina de su amiga, y salió en busca de Bianca, necesitaba encontrarla a toda costa y saber si ella todavía estaba interesada en trabajar a su lado, no había pensado en ningún argumento para convencerla, pero iba en busca de su perdón, pero no sabía en dónde podría estar.
A Ricardo lo estresaba bastante la estrechez de las calles venecianas, eso de andar en vaporettos casi por toda la ciudad, no le resultaba muy efectivo, por eso decidió establecer su vida en Flore