Ricardo estaba cansando de estar encerrado en esa oficina mirando en la pared, las fotos de Beatrice el y su hija, se levantó de la silla con prontitud, en un ataca de ira, tiró con fuerza todas las fotografia que conservaba de ella, Bianca desde un rincón, observaba en silencio, la accion de aquel hombre herido
–como pudo engañarme todo este tiempo, fui un estúpido al crer en sus mentiras–decía Ricardo, mientras recogía de cada rincón de la oficina, cualquier recuerdo que quedaba de ella, llam