Esa noche, con aquel lanzamiento de Bianca en los brazos de Lorenzo, a él lo puso inquieto, en la cocina mientras rebuscaba en la alacena algo que lo hiciera entrar en otra sintonía y aquietar su cabeza, porque sus pensamientos volaban de un lado a otro, porque una parte de él, quería entrar a la habitación de Bianca y decir si, a algo que hace tanto él estaba esperando, pero su lado juicioso le decía que eso no era lo correcto, porque le traería grandes consecuencias. él amaba a Bianca, y est