–Verdaderamente, no eres el Ricardo que yo parí–dijo ella, y salió corriendo hasta la casa, en eso, ambos vieron como Carmina se acercaba hasta ellos, la pequeña corrió directamente hasta su abuela
–Abuela, a donde vas, no te vallas, por favor–dijo Carmina apegandose a los brazos de su abuela
–Mi vida, las cosas con tu padre no estan bien, por el momento, sera mejor que me tome unas vacaciones, pero te prometo que volveré–explicó Esthela, abrazó a su nieta y continuo su camino, Ricardo miraba