IVANA
Termino después del susto acariciando el lomo del lobo blanco que deja su cabeza en mis piernas para que lo consienta.
—Eres un lobo muy hermoso.
Lo acarició y hasta lo abrazo, pensé que olería mal, pero no es así y es tan calentito, su pelaje tan suave que no me canso de tocarlo.
—Donde vives lobito.
La me mi cara haciéndome reír y se levanta de la cama saltando por el balcón, me pongo de pie para observarlo perderse en el bosque.
Es hermoso, escucho el llamado de Aurora para que ba