Todos en la cafetería nos observaban. Sara estaba furiosa, se había enterado de la verdad, de que fui amante de su padre.
—¡Dory! ¡Dory! —Ana apareció en la cafetería, venía acompañada de Diario, su novio.
—Sara, déjame y te explico.
—¿Qué vas a explicarme? La manera en que te acostabas con mi papá y a la vez con mi hermano.
—¡Las cosas no son así! —exclamé.
Sara tomó el vaso de café que estaba en la mesa y me lo lanzó. Me hice a un lado pero un poco cayó en mi brazo. Por lo que un quejido