DORY
—Aquí tienes.
—Muchas gracias.
Tomé el mojito que Francis me ofrecía. Llevaba uno para él. Se sentó a mi lado, estábamos en la playa. Era nuestro último día en Miami y pues decidimos observar por última vez el atardecer desde la playa.
—Voy a extrañar esto. —mencionó Francis.
—¿El qué?
—Esto: la playa, la diversión, la relajación y sobre todo tu compañía.
—Mi compañía la tendrás aunque regresemos.
—Lo sé pero… —se quedó callado.
Esta semana fue especial, no solo por el hecho de esta