DAVID
A cada instante observaba la pantalla del teléfono, esperando una respuesta de Dory. Pero no respondía a mis llamadas y mucho menos a mis mensajes. En la mañana, cuando desperté, me encontré a solas en su cama. Dormí placidamente que ni siquiera me di cuanta de cuando ella se fue.
De cierta manera me sentí decepcionado al no encontrarla a mi lado y peor aún porque no respondía ningún mensaje. Iban veinticuatro horas sin saber nada de ella. Puesto que regresé a su apartamento y nadie abri