La música sonaba de fondo, mientras que David y yo nos devorábamos. Además de Marcos, no había tenido un beso tan intenso como el que tenía en estos momentos con David.
Nos separamos a causa de la falta de oxígeno.
—Tenemos que irnos. —habló David. Me tomó de la mano y empezamos a caminar hacia la salida. No refuté ante su decisión, ya estaba de acuerdo en que era momento de irnos. Subimos a su auto y condujo hasta mi apartamento.
Ninguno de los dos mencionamos alguna palabra y fue lo mejor,