—Gracias Doctor.
—Esta vez te libraste, pero ten cuidado, no debes cruzar las carreteras sin mirar a los lados.
—Fue un gran error mío, prometo que no va a volver a suceder.
Fue una tontería de mi parte, pero en estos momentos lo más me dolía era mi corazón y no los golpes físicos.
Mi conversación con David fue interrumpida por el médico, me llevaron para los exámenes y gracias a Dios, todo estaba bien.
—Ya te puedes ir a casa, solo tomarás algunos analgésicos y reposo.
—Está bien.
David