Mundo ficciónIniciar sesiónPOV: DAIMON
Nos acomodamos en la cama, los cuerpos aún calientes, cuando la manija giró despacio. La puerta se abrió poco a poco, revelando una figurita bajita y somnolienta que entraba sigilosamente.
Alec.
Se frotaba los ojitos hinchados con una de las manos, mientras la otra sujetaba con fuerza el lobo de peluche negro que insistía en llevar a todas partes: el “Fêfê”. Un apodo que al principio había irritado a Fenrir, pero que ahora lo hacía ronronear internamente cada vez que lo oía.
Alec se detuvo en la puerta, con los cabellos revueltos y los piececitos descalzos sobre el suelo frío, mirando hacia la cama con esa carita que desarmaba cualquier rastro de brutalidad dentro de mí.
— ¿Mamá... papá están despiertos? — murmuró, mimosa, la voz débil y







