POV: SIMON
Daimon permaneció en silencio durante algunos segundos. La mandíbula apretada, los ojos fijos en mí. Sus rasgos duros revelaban una incomodidad real. Había tensión en sus hombros, los músculos del cuello marcados. Su cuerpo transmitía molestia, ira contenida y una clara irritación.
No era común ver reacciones tan evidentes en él.
Pero bastó una breve desviada de mirada para entenderlo.
Airys lo observaba de cerca. Su cuerpo no se movía, pero su mirada estaba encendida, como si esperara un movimiento que nunca llegaba. Había algo no dicho entre los dos, y eso hacía el ambiente aún más denso.
Daimon no respondió. Solo observaba.
— Alfa, con todo respeto... ¡Esto es un absurdo! — protestó Jasper, elevando el tono. Se giró, visiblemente alterado. — ¡No puedo aceptar este duelo! Él está herido. No está en condiciones. ¡Esto no es justo!
— Simon es consciente de sus condiciones, guerrero Jasper — declaró el Supremo, con voz firme y sin prisa —. La ley ha sido invocada. No hay nad