—No pensaba hacerlo —respondió Sigrid—. Estoy segura de que usted debe tener una razón muy poderosa para actuar como lo hace. No creo que alguien arriesgue tanto sin un motivo importante. Lo único que espero, General, es que realmente sea alguien en quien se pueda confiar. Mi hijo deposita en usted una confianza evidente, y no me gustaría que esa confianza terminara convirtiéndose en una herida para él.
—Jamás le haría daño a su hijo, señora. Nunca. Él es… —se detuvo un instante, como si buscar