Sophie observaba con desprecio al ser vil sentado en frente de Wilson, el hombre actuaba con una hipocresía digna de un premio cinematográfico
- Por supuesto detective, como le dije no tengo nada que esconder
- De acuerdo… ¿Conoce usted al señor Frank Capellini?
- No… ¿debería?
- ¿Y cómo explica entonces éstas llamadas a su teléfono celular? — el detective le lanzó