Capítulo LXXIV: Castigando al Traidor...
- Creo que ya no tienes opción extranjera, ya sabes las opciones ¿Por qué tienes que ser tan terca y rehusarte a mí?
- ¡Porque eres un cerdo, un maldito traidor! ¡ya te dije que prefiero los azotes!
- Bien entonces puedes irte preparando para gemir mi nombre, porque no solo te voy a hacer mía, sino que me impregnare de la sangre que salga de tu espalda
- ¡Eres un enfermo Sinhué, un maldito enfermo! – llorando desesperadamente
-Si eso dices, lo soy porque solo un enfermo puede sentir lo que tú e