Capítulo LXX: Separación...
- ¡No es posible que Nefer haya hecho eso! –furioso– cuando regrese a Egipto voy a matarla
- Mi señor usted debe recordar que un mes después ella alegó estar embarazada de usted
- Es cierto, pero como todo el mundo debe saber yo dudo de la paternidad de Zaid
- Y es verdad – Amenemhat se queda mirándolo – Zaid no es su hijo
- Entonces ¿de quién es hijo?
- No puedo decirlo, es lo máximo que me han permitido hacer los dioses
Amenemhat apenas suspira resignado – solo diré que Nefer será hervida en