~MINA~
Al día siguiente, la doctora Robles llegó poco después del mediodía. Se acercó a mí y me entregó una caja con una sonrisa.
—Te traje tu nuevo juguete.
Fruncí el ceño.
—¿Mi qué?
—El teléfono que Artem me pidió que te consiguiera.
De inmediato miré la caja con más atención. Artem había cumplido rápido con lo que me dijo antes de marcharse.
Mariana la abrió, sacó un teléfono sencillo y comenzó a explicarme que la línea estaba preparada tal como él había indicado, que debía utilizarla