~ALESSIA~
Gruñí llena de rabia.
—Maldita sea. No voy a suplicarte nada. Te ordeno que lleves tu mano a mi coño y me toques —demandé.
Volvió a reír y sacudió la cabeza. Su pelo castaño y sedoso rozando mi hombro desnudo mientras me mordía el pezón.
—Ya jugaste bastante conmigo y te divertiste. Ahora soy yo quien controla la situación y solo te complaceré cuando me supliques.
—Vete a la mierda.
Levantó las cejas y negó.
—Muy mal. Así no se le habla a tu esposo, pequeña insolente.
De repente, me g