Tomó un tiempo considerable encontrar a una de las brujas reclusas que poseía magia y habilidad suficiente para entonar el encanto y transformar la planta en un polvo poderoso, capaz de hacer que las bestias perdieran el sentido, se desorientaran o incluso se desmayaran.
Enfrentando al Alfa, la bestia comenzó a tambalearse hacia un lado, pero resistió el mareo que la afectaba. Ignorando la visión borrosa, avanzó hacia el Beta, que hábilmente esquivó y huyó del campamento, provocando aún más la