— ¿Sabías que era solo un cachorro, verdad? - Mi voz temblaba de tristeza. Mis palabras salieron en susurros cargados de pesar, como si intentaran aliviar la carga que pesaba sobre mí.
— Lo sabía. — Respondió con calma, revelando una frialdad que me hizo estremecer. Su voz era un eco vacío de emoción, una confirmación brutal de la crueldad de la situación.
— ¡ERES UN MONSTRUO, ME HICISTE MATAR A UN CACHORRO! - Grité, sintiendo una oleada abrumadora de odio, recorrer mis venas. Mis palabras est