Capítulo 42. Una hermana ingeniosa
Madelaine no sabía cuánto tiempo había pasado en esa misma posición, perdió la noción del tiempo, mientras yacía hecha un ovillo en la punta de la cama, ultrajada, golpeada, humillada, Marlon se había ensañado en su contra, se dio cuenta de que con Boris todo era un juego de niño comparado con este hombre, quien era un depravado en todo el sentido de la palabra, no podía sentarse de las laceraciones provocadas en sus glúteos por sus latigazos, los cuales se acrecentaron cuando se dio cuenta de