Capítulo 39. Un encuentro ardiente
Blake, sintió el peso del hombre en sus piernas y la rabia que estaba desbordándose como un volcán en erupción dentro de ella, se disipó, convirtiéndose en excitación, el susurro de su voz en el oído activó todas las terminaciones nerviosas de su cuerpo, y en la parte baja de su vientre el deseo se acumuló, sus areolas se pusieron dura deseando ser acariciadas. Él unió sus labios con los suyos, tomándolos de manera urgente como un sediento en el desierto al hallar un oasis, por un momento perdió