Capítulo 40. Una bola de mentiras
Blake por un momento se mantuvo en silencio, buscando una justificación lógica, segundos después, entendió que la mejor defensa era el ataque y se levantó del sofá.
—Ethan, déjame ser… si ya tienes las respuestas a tus interrogantes ¿Para qué me las vuelves a pedir? Si tienes todo claro, y me preguntas voy a terminar mintiéndote… y no quiero hacerlo… sin embargo, parece que te encanta que te mienta —suspiró y agregó con cansancio—. Deseo empezar contigo desde cero, por favor, no lo hagas difíci