—¿Por qué no?—
Normalmente lo hago. Pero no durante el sexo.
—¿Y entonces cuándo?—
—Cuando yo…— Cristina mordió la almohada. —Cuando me toco, a veces contengo la respiración. Aunque no sé que lo estoy haciendo. Solo sé que pasa cuando me acerco.—
—¿Cerca de qué?—
—Casi me corro, igual que antes. Pero nunca pude llegar hasta ahí con otros hombres…—, se quejó, mientras nuestro sudor se deslizaba en gotas compartidas entre nuestros cuerpos. —No creo que pueda aguantar más.—
—Pues no lo hagas —exig