62. Quizás la angustia se apacigue
Aurora deja caer todo lo que tiene en mano y con un jadeo donde nombra a su padre desaparece del pasillo con Ruby siguiéndola por detrás.
Y ella tiene que dar un paso hacia atrás. Sus manos tiemblan, su corazón se dispara tan fuerte que sus costillas sienten el temblor, el aire no concuerda con su mente y no tiene el oxígeno que necesita para saber que esto no es producto de su miedo. Ava solloza.
—Señora.
Su rostro bañado en horror mira a Ava sin aliento. Y su cuerpo se mueve por inercia. ¿Qué