Aaron dejó su vaso encima de la mesa, acercándose a mí muy despacio, sin apartar su mirada, haciendo que mi cuerpo empezara a temblar como una hoja que cae de un árbol. Cuando ya estaba a mi altura, me cogió el brazo con fuerza con su mano, arrastrándome con él hacia las escaleras y a nuestro dormitorio después, cuando entramos cerró la puerta, echando el pestillo, tirándome boca a arriba en la cama. Le vi como se iba despojando de parte su ropa, pero cogio el cinturon de su pantalón enrollándo