Era la hora de marcharnos, la jornada de trabajo de mi compañera y la mia ya habia concluido, estabamos recogiendo nuestras cosas, cuando el telefono empezo a sonar con insistencia, contestando yo a la llamada
— Empresas Taylor, digame, soy la asistente del señor Taylor – conteste, escuchando después una voz femenina y muy sensual
— Quiero hablar con Aaron Taylor — me dijo
— De parte de quien señorita — respondí
— De una íntima amiga, él conoce mi voz enseguida — me contestó, sintiendo como un