CAPÍTULO 61

Entonces, ¿no era un juego? ¿No estaba jugando? Parecía que nunca iba a confiar en él. ¿Qué más necesitaba para entender lo culpable que se sentía Diego por lo que le hizo años atrás? Ahora, la que parecía estar jugando con sus sentimientos era ella. Una noche apareció en el hotel donde él le había pedido que estuviera, Diego le había confesado sus sentimientos y ella le permitió amar cada parte de su cuerpo y al día siguiente, estaban allí como dos extraños sin nada en común aparte de la posib
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