—Gracias. Que tenga un buen día —dijo Cameron con una sonrisa en la cara, dándose la vuelta después de haber recibido su café.
Leyó la hora en su reloj de pulsera. Luego, miró a su alrededor. No había ninguna señal del hombre que debía hacer aquel viaje con ella. Ella sólo esperaba que Diego llegara a tiempo.
Negando con la cabeza y sorbiendo su café, continuó su camino hacia la mesa más alejada para disfrutar de su café y del libro que había llevado a ese viaje, cuando de repente, alguien p