POV Bruno
Entro a mi habitación y me quedo sin habla. Ella está en mi cama. Desnuda. Su piel brilla con la luz suave de la luna que se filtra por las cortinas, un resplandor plateado que acaricia cada curva de su cuerpo como si fuera una diosa pagana. Sus pechos suben y bajan con una respiración acelerada, los pezones endurecidos por el aire fresco o por la anticipación, rosados y tentadores. Su mirada... maldita sea, esa mirada me destruye. Me ve con un fuego en los ojos, un deseo ferviente que