Se toman de la mano e ingresan a la iglesia atestada de personas impresionadas con la imponencia del lugar. Melissandre decide rezar, siempre lo hace en las mañanas dándole gracias a Dios por todo lo otorgado, vivido y espera que aquello que esté por llegar.
Mientras ella está arrodillada rezando con fervor a su Dios, su esposo está sentado ya que no es un hombre que rece o pedirle a Dios. Como todo ser humano lo ha hecho, cuando su madre agonizaba pero siente que nunca lo escucho por ello deje