Todavía te veo como mi dulce y hermoso cisne. Todavía eres mía. Todavía soy tuyo. Varousse no puede cambiar eso, nena.
Mi dulce y hermoso cisne.
—Lo destruyó —me quejé—. Nuestro cisne de papel.
Velbert se inclinó hacia delante y sus labios rozaron los míos, un ligero susurro, y fue el beso más hermoso que jamás me había dado... el beso más hermoso que jamás había experimentado.
Bésame.
Bésame.
Bésame dulcemente.
Nunca te detengas.
Bésame como el cielo se junta con el cielo azul, donde el sol sa