Mundo de ficçãoIniciar sessãoMe dolía la cabeza como si me hubiera pasado un coche por encima. Pero no fue eso lo que me despertó, sino el llanto de un bebé.
Me siento y miro a mi alrededor.
No reconozco este lugar.
Me encontraba en una gran habitación, completamente blanca y amueblada. Y a la izquierda, cerca del tocador lleno de maquillaje y perfumes, había un espejo redondo y grande, que mostraba la imagen de una mujer blanca, de pelo largo y castaño, con







