DATE CUENTA
ANA LUCÍA GAITAN
Pasaban la tres de la madrugada, cuando Eduard por fin abandonó la sala de estar. Nuestra noche d e bodas se había convertido en un campo batalla, entre su negación y mi resiliencia. Sus miedos y mi seguridad estaban en una constante puja en la que ninguno de los dos saldríamos vencedores.
—¡Ven a la Cama!— lo llamé y por fin agotado accedió. Se acercó con pasos cortos, como si le costase caminar. —Mañana en la mañana veremos las cosas más claras— insistí trat