VENENO COMPARTIDO
EDUARD DE AMBER
REY DE VARSOVIA
Espantado, bajo la vista al suelo, no me creo capaz de verle a los ojos a Ana Lucía. Aún así no logro centrar la mirada en algo, solo me pierdo en mis convulsos pensamientos.
Siento tanta opresión en el pecho, que no creo que pueda articular una palabra. Tampoco estoy seguro que algo que salga de mi boca ahora mismo pueda expresar el puñal que acaba de destrozar mi interior en miles de pedazos que me hieren de muerte, más aún.
No sé si siquie