ME GUSTA TODO DE ELLA.
EDUARD DE AMBER
REY DE VARSOVIA .
La respiración no se me tranquilizaba, Ana Lucía cayó rendida, absolutamente relajada después del sensual momento que habíamos acabado de vivir. Yo sin embargo estaba más absorto, más enamorado, más totalmente lleno de emociones que amenazaban con reventarme el pecho, y hacerme perder la cabeza. Moría por despertarla otra vez y venerarla besándole hasta el aire que expiraba. Es que una mujer como ella no la volvería a encontrar en es