Punto de vista de Olivia
—Mamá, ya te lo dije, mi turno empieza pronto —dije, agarrando mi bolso mientras intentaba no sonar impaciente.
Mi madre me miró con los brazos cruzados y esa expresión de desaprobación que conocía demasiado bien.
—Olivia, solo tienes veinte años. Una chica decente no debería estar fuera hasta tan tarde en un call center. Tu padre y yo te criamos mejor que esto.
Papá entró desde la sala con el periódico en la mano.
—Escucha a tu madre. No nos gusta que manejes de noche