Capítulo 1Punto de vista de Lila—Ay, joder, sí, Papi… Ya estoy chorreando por los muslos solo de pensar en lo que me vas a hacer esta noche.Acepté la videollamada privada tan rápido que los dedos me tropezaron en las teclas de la laptop, con el corazón latiendo con fuerza en el pecho mientras la pantalla iluminaba mi desordenado dormitorio.La cámara estaba colocada perfectamente al pie de la cama, captando todo: desde mis pesadas tetas hasta mis piernas bien abiertas, y me aseguré de que la iluminación cayera justo para que él pudiera ver lo hinchada y mojada que ya estaba mi vagina.Cinco mil dólares cada vez que llamaba, ese era el trato, y aunque el dinero no me faltaba, siempre contestaba porque la forma en que este hombre me mandaba solo con mensajes de texto hacía que todo mi cuerpo ardiera de una manera que nadie más lograba.Su lado de la pantalla permanecía completamente negro como siempre, sin rostro, sin voz, solo esos mensajes crudos y degradantes que me convertían en
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