Capítulo 23.

-Oh mi fierecilla, me tienes en una situación difícil, contigo no sé ni por dónde empezar- dijo acercándose a ella y besando sus labios con desenfreno, amasando sus nalgas, sus pechos, el ánsia le estaba pasando factura.

Rebecca reía de sus palabras, nunca imaginó ver a su hombre en esa situación tan desesperante. Él le acariciaba todo su cuerpo, le lamía su cuello y también entre sus pechos, Rebecca no

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