LA ADHALIA NEGRA
— ¿Y siquiera sabes hacerlo?
—Claro. Soy un genio haciendo esto.
Santiago sacaba de la vitrina cosas tan desesperado que me sorprendía esa ligereza.
— ¿Te ayudo?
— No, quédate ahí sentada.
Dos semanas que mi vida se ha visto divertida, jovial, llena de aventuras, sueños y todo en un determinado tiempo. Más que preparación para mi gran concurso, siento que es una manera de hacerme sentir parte de alguien tan importante como lo puede ser Santiago. Son momentos que me hacen pesar