LA ADHALIA NEGRA
AMELIA
Saliendo de ese lugar estoy decidida a marcarle a Natalia. Quisiera que pasáramos a un lugar más tranquilo que no sea la casa. Cuando teníamos nuestros ratos libres en el trabajo antiguo, salíamos a diferentes lugares. Eran tan divertidos esos tiempos.
Mi celular suena y sin revisar el identificador de llamadas contesto, pienso que es Natalia que me va a reclamar el por qué la dejé con la palabra en la boca.
— ¿Hola?
—Quiero verte y sería de mal gusto que dijeras que n