LA ADHALIA NEGRA
Negué con la cabeza al momento que bajaba el libro. No tenía caso hablar de esto con alguien que veía la vida como yo, sin gracia a menos que hubiera dinero de por medio.
— ¿Me ayudarás mañana con la presentación? Compré más ropa.
Facundo aplaudió. —Deja eso en mis manos que mañana serás la mujer más hermosa de la junta.
Eso esperaba realmente.
NARRADOR
Sin poder tener una clara idea de aquel hombre al que no había parado de mirar de manera discreta, Santiago, Bárbara